En mi pueblo había un lindo lago, todos los niños íbamos a jugar allí porque era un lugar mágico. Un día de aquellos cuando mis amigos y yo nos bañábamos desprevenidos, comenzó a llover tan fuerte que todo se oscureció, nos asustamos tanto que corrimos a casa; entramos a mi cuarto, uno de mis amigos miró a través de la ventana y observó un resplandeciente, majestuoso y mágico arco iris que iluminaba todo el lugar, a pesar de la oscuridad en la que estábamos. Todos lo miramos fijamente, de él salió un pequeño duende y caminaba sobre el arcoíris como si fuera algodón, de repente sacó un pañuelo de colores que batía suavemente, lo lanzó al cielo y apareció una paloma blanca, viajaba de occidente a oriente, lo que no sabíamos era que aquella paloma, por donde pasaba llevaba la paz.
Al otro día apareció de nuevo el arcoíris con su duende, nosotros, con mucha curiosidad fuimos a verlo, allí nos divertimos mucho, jugamos con el fantástico personaje y por una pelota de caucho, (una pequeñez), empezamos a discutir. De pronto, nos empezó a lanzar un líquido espeso y extraño, todos nos cubrimos el rostro, con excepción de mi amigo, ”el bajito” -como lo llamábamos todos con cariño debido a su baja estatura- Al día siguiente mi amigo “bajito” se miró al espejo y oh! Qué sorpresa! Su cara estaba muy brotada, pareciera como una alergia. Esperamos impacientes a que nuestro arco iris apareciera y viniera nuestro amigo el duende y nos contó que ese brote era el virus de la discordia, que la única cura era que mis amigos y yo, juntos, hiciéramos que reinara la paz en nuestro pueblo, arreglando todas las peleas
Desde aquel momento, aquel lago se convirtió en el lago de la paz y la reconciliación y es muy visitado por turista propios y extraños.