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| Diego Correa, grado 6ºB |
Pasaron los años, en el 2020 fue a Marte y habló con él, el misterioso planeta le contó que su amiga, la tierra, ya estaba cansada de ser maltratada, por eso le estaba enviando toda su naturaleza. El pequeño astrónomo no podía creerlo, empezó a pasear y observó un bosque inmenso, sería imposible describir su magnitud, lleno de bellos árboles de aproximadamente siete metros de altura; siguió explorando y encontró flores de muchos colores y formas, eran realmente bellas, montañas que empezaban a reverdecer, en fin, todo era realmente estupendo. Es magnífico, pero… - ¿y la tierra? – preguntó a Marte. Si no te has dado cuenta, la están destruyendo. Mírala, es imposible ver algún tono verde. Acaso allá puedes respirar igual que acá. No, tienes razón, allá debemos caminar con máscaras de oxígeno, aquí no las necesito. Y… ¿qué puedo hacer por ella?, debes reforestar, quitar las plantas nucleares, limpiar los ríos, evitar los químicos, en fin, vivir como vivían los indígenas, sin hacer daño alguno.
Robert regresó a la tierra, empezó a hacer campañas de sensibilización, y esto pasó de generación en generación hasta que en 200 años, la tierra volvió a ser la misma, Marte le devolvió toda su riqueza natural al ver que Robert lo logró aún después de muerto.
DIEGO CORREA
6B
2011
